Se analiza la obra edilicia de los arquitectos italianos Barison y Schiavon en Chile, aportando
nuevos datos sobre dos edificios construidos en el año 1916. En el llamado palacio
Baburizza se asumieron elementos vernáculos presentes en la arquitectura chilena de finales
del siglo XIX, más allá del uso de repertorios liberty italianos; mientras que en el palacio Valle
no se copiaron las formas de la arquitectura veneciana medieval, tal y como se ha repetido en
la historiografía. Al contrario, sus modelos están en las obras decimonónicas “neomedievales”
y, con mayor incidencia, en los repertorios de la arquitectura coetánea de la Liguria, de donde
era originario el promotor de la obra. Finalmente se aportan otros datos inéditos sobre la
trayectoria de estos dos arquitectos, especialmente a partir de sus relaciones con constructores
coetáneos, como Esteban Harrington Arellano y Josué Smith Solar.